“La enfermería es como una manía, una fiebre en la sangre, una enfermedad incurable que, una vez contraída no se puede curar. Si no fuera así, no habría enfermeras (…) una enfermera nunca podrá ver su trabajo sin pasión, es demasiado parte de ella.” – Monica Dickens.

Los sectores sanitarios y sociosanitarios dirigen su camino, cada vez más, a un enfoque centrado en los cuidados y el bienestar de las personas. Por eso el Día Internacional de la Enfermería es un día señalado en el que ensalzamos la figura de aquellas y aquellos que cuidan y velan por el bienestar de todos nosotros.

Y en un día como hoy hemos querido hablar con algunas de las enfermeras del Hospital Miguel Servet de Zaragoza sobre su profesión y la tecnología que les rodea:

  • Como enfermera, ¿cómo creéis que os ayuda la tecnología en el día a día?

De muchas formas distintas. Antes se trabajaba con papel y perdíamos mucha información, se mezclaban asuntos, había más problemas y todo iba más lento. Ahora eso no sucede y es mucho más fácil acceder a los datos de cualquier paciente.

Además, ahora tenemos la posibilidad (y la obligación) de registrar todo: el motivo del ingreso, tema de alergias, antecedentes personales, todo. Así, cualquiera con acceso puede tener la información y saber cómo actuar. Y, en cada turno, lo que también hacemos es registrar todos los datos del día: tensiones, temperatura, frecuencias, nivel de oxigeno… Y al final del turno describimos su evolución en ese día, para que quien llegue en turnos posteriores esté al tanto de todo.

En resumen, la tecnología nos hace nuestro trabajo más fácil y completo.

  • ¿Podríais contarnos alguna experiencia en torno a la tecnología?

Pues es que tenemos experiencias a diario. Al final está muy presente en todo lo que hacemos y siempre tienen algo de protagonismo. Por ejemplo, yo (M. Ostariz) estoy ahora en un servicio donde hay pacientes operados de cirugías cardiacas y suelen estar en situaciones delicadas. Aquí es indispensable tenerlos controlados; desde el control de enfermería tenemos la pantalla que nos chiva todo lo que necesitamos saber. Así sabemos cuando debemos darnos prisa o no, y todo lo que tenemos que hacer. Igual que el timbre, muchos pacientes necesitan tenerlos a mano en todo momento, así si notan cualquier cosa y no estamos con ellos, pueden apretar y llegaremos tan rápido como podamos.

  • Para terminar, ¿qué es lo que más os enorgullece de ser enfermeras?

Creo que estamos todas de acuerdo en que ser enfermera es el cuidado directo con el paciente, estar ahí en sus momentos malos y en sus momentos buenos. El poder compartir con el paciente y familia sus avances, por muy pequeños que sean, y ver cómo influye para bien en su estado de ánimo. Es muy gratificante. Es una profesión muy humana. Es el arte de cuidar a las personas en un momento de necesidad y saber que tanto él como sus familias confían al 100% en ti.

Las familias siempre tienen palabras de agradecimiento para el personal, y eso ayuda y reconforta mucho. Te da un subidón de adrenalina tremendo. Y entonces es cuando llegas a tu casa y sabes que ser enfermera es lo mejor que te ha podido pasar en la vida y que elegirías esta profesión una y mil veces.

Desde Ibernex: gracias a todas las enfermeras del mundo.

Y, en especial, gracias al equipo de enfermería de Miguel Servet.

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